Merengue

Los merengues: tres estilos para todos los gustos

  • El merengue es una de las preparaciones más antiguas del mundo dulce. Con solo claras y azúcar, ha acompañado tartas, mousses y pasteles desde hace siglos. Su origen exacto se pierde en la historia, pero se sabe que ya era popular en la Europa del siglo XVII.

 

Hoy siguen existiendo tres tipos principales: francés, suizo e italiano. El francés es el más ligero, ideal para tartas y recetas sencillas. El suizo es más firme y se usa mucho para decoraciones o para hacer buttercream. El italiano, el más estable de todos, es perfecto para mousses y postres que requieren estructura.

Los profesionales lo utilizan constantemente porque aporta volumen, brillo y una textura muy agradable. Además, combina con sabores frescos, cítricos o frutales, lo que lo hace muy versátil.

En casa se puede preparar sin problemas: solo hace falta un vaso de claras y azúcar. Es ideal para decorar tartas caseras o dar un toque elegante a un postre sencillo. El merengue flameado, además, queda espectacular sin mucha dificultad.

El merengue es perfecto para lemon pie, pavlovas, semifríos o tartas de cumpleaños. También es un recurso muy usado para mesas dulces, donde aporta altura y vistosidad.

En resumen, es un clásico atemporal que sigue siendo tan útil como siempre.

Ir al contenido