La pasta choux es una de esas masas que sorprenden por su ligereza. Su historia tiene raíces en la Francia del siglo XVI, donde se utilizaba para preparar dulces huecos destinados a la nobleza. Esa característica hueca sigue siendo lo que la hace tan especial hoy.
Actualmente, se utiliza muchísimo en pastelerías y obradores. Con ella se elaboran eclairs alargados, profiteroles redonditos, lionesas y petit choux. Su interior es perfecto para rellenar con nata, crema pastelera, chocolate o sabores más modernos como pistacho o caramelo salado.
Para los profesionales, la choux es un básico del día a día, porque permite crear piezas elegantes sin demasiada complicación. Además, funciona igual de bien en dulces que en salados, lo que la convierte en una masa muy completa.
¿Y en casa? Aunque pueda intimidar, es más fácil de lo que parece. Solo se necesita un cazo, una espátula y un buen horno. El proceso es rápido y, si se sigue con calma, se consiguen resultados muy vistosos.
La pasta choux es ideal para quienes quieren preparar postres rellenos para celebraciones o meriendas especiales. Con un poco de creatividad, se pueden hacer montajes muy bonitos sin ser un experto.
Es, sin duda, una masa con historia y presente, capaz de conquistar tanto a profesionales como a aficionados.




